
Anoche terminé Diario de Invierno, última novela y último trozo de la vida de Paul Auster, escritor destacado en mi biblioteca y enciclopedia mental, por lúcido, brillante y comunicador (entre la genialidad de lo inhumano y el dolor y magia de lo real), enganchado a mi piel, memoria y futuro, estoy segura. Y a seres humanos singulares. Uno de ellos, por cierto, me hizo entrega de este libro como un regalo con forma de puente. (Thank you B). Y en las últimas páginas de esta novela, ahí está la danza, de nuevo cuando menos lo esperas. Pero siempre está, ¿no? Sigue leyendo →